Viaje a Washington, D. C. – Parte 1

Algo más de un mes después de mi locura de, así, a botepronto, comprar billetes a la capital de este gran país que es Estados Unidos, llegó el momento del viaje. Billetes de ida y vuelta desde Chicago, una mochila con lo suficiente para un fin de semana y un couch donde dormir dos noches.

El alojamiento, si es que se puede llamar así, lo busqué por CouchSurfing, una web para gente viajera y un poco aventurera con ganas de conocer las ciudades desde un punto de vista diferente. Te quedas a dormir en casa de alguien que vive en la ciudad y, si la persona le apetece y puede, te enseña y recomienda sitios donde ir. Resulta muy interesante porque en las guías de viajes viene información sobre los lugares a visitar pero, por muchas sugerencias que te encuentres, no hay color entre eso y que un local te enseñe parte de la ciudad, de su esencia. Eso sí, hay que tener cuidado con la gente que te hospeda y tener un plan B y hasta un C, porque a cualquiera le pueden surgir problemas o emergencias y se vean forzados a cancelarte. Y te encuentras sin lugar donde quedarte de ¡pum! y toca ponerse a buscar sitios a lo loco otra vez. Digamos que ésta era mi primera experiencia y ya me ha tocado vivirlo. 😉

Centrándonos ya en la ciudad, la capital de Estados Unidos se encuentra en D.C., es decir, en el Distrito de Columbia, una región tan pequeña que sólo abarca la ciudad. Como no se considera estado sino distrito federal, su representación en el Congreso es especial y resulta curioso que, a pesar de ser la capital, su representación es la misma que la de los territorios asociados (Puerto Rico, Guam, Samoa Americana, Islas Vírgenes de Estados Unidos e Islas Marianas del Norte ). En la Cámara de los Representantes tiene un delegado que participa en los debates y puede votar en los comités pero sin derecho a voto en la aprobación de leyes. En el Senado ni siquiera tiene representante.

Como podéis ver en el plano, la ciudad está literalmente rodeada por otras ciudades de los estados de Virginia (al sudoeste) y Maryland. De hecho, dos de los aeropuertos Reagan y Dulles se encuentran en Virginia, en las ciudades de Arlington y Dulles, mientras que el tercero está en Baltimore, Maryland. La comunicación vía Metro es bastante buena, todas las líneas cruzan la ciudad y, si a uno le apetece estar en tres estados en el mismo día, es posible hacerlo: varias líneas van desde Virginia hasta Maryland cruzando la ciudad (plano aquí). Teniendo en cuenta esto, la opción de quedarse a dormir “fuera de” Washington e ir a visitarlo por el día, e incluso salir por la noche, es factible.

Perderse en el centro de la ciudad es difícil, tienen un sistema muy complicado (ejem, ejem) de nombres de calles que se basa en: letras para las calles este-oeste, números para las calles norte-sur y nombres para las diagonales o calles muy importantes (o cuando te vas lo suficientemente al norte para que se les acaben las letras). Las calles también tienen apellido, un par de letras detrás del nombre indica en qué sector de la ciudad se encuentran: NE, NW, SE, SW. El punto 0 es el Capitolio, el cruce del National Mall con N/S Capitol Street. Si no tenéis mucho tiempo, como fue mi caso, lo más probable es que recorráis sólo la parte sur del sector NW y un poco del SW. Una forma de visitar las zonas más importantes es empezar desde la salida de Metro de Capitol South (líneas azul (BL), naranja (OR) y plateada (SV)) e ir caminando dirección oeste.

Plano cogido de la web oficial del National Mall and Memorial Parks (Click para ampliar)

Un bloque al norte de esta parada de Metro se encuentra la Biblioteca del Congreso, es oficialmente la biblioteca de investigación del Congreso pero, por la cantidad y variedad de documentos allí guardados, se considera como biblioteca nacional. Tiene contenidos de lo más variopintos, entre ellos documentos oficiales publicados por el gobierno, libros, periódicos, mapas, partituras, piezas sonoras y microfilms. Tengo entendido que allí se conservan tres de las biblias originales de Gutenberg. El acceso es libre y se pueden consultar los documentos dentro de las instalaciones pero para poder sacarlos de la biblioteca hay que ser empleado del Congreso o contar con un pase especial de investigador que le autorice a tomar prestada documentación.

Justo enfrente se encuentra el Capitolio. El edificio inicialmente sólo estaba formado por la parte central, que de cerca se puede observar de un color más blanco. A medida que se iban anexionando estados a los Estados Unidos, iban llegando más representantes a Washington y necesitaron ampliar el edificio. De ahí las dos alas norte y sur que albergan el Senado y la Cámara de los Representantes respectivamente.

El Capitolio visto desde la explanada del National Mall

El lugar más concurrido es, sin duda, el National Mall. Se trata de una explanada de 1,2 millas (1,8 kilómetros) y abarca, técnicamente, desde el Capitolio hasta el monumento a Washington, que tiene forma de obelisco. A lo largo de la explanada se distribuyen los diferentes Museo Smithsonian (sí, en plural, es un museo de múltiples edificios), sobre los que ya hablaré en otra ocasión, la Galería Nacional de Arte y algún otro museo más. Al caminar a lo largo de las dos calles que recorren la explanada, Madison Drive NW y Jefferson Drive SW, uno no hace más que ver edificios gigantescos a uno y otro lado, cada uno dedicado a una temática y, por lo menos los arriba mencionados, todos de entrada libre. Aventurarse dentro de uno de ellos es lo mismo que perderse dentro con la cantidad de exposiciones y material. Si os interesa alguno de los temas, mejor pasarse por la web y planificar la visita. Para entrar en los museos hay que pasar un control de seguridad y un arco detector de metales así que tened en cuenta que, al ser gratuitos, es probable que haya mucha cola si vais un fin de semana.

National Mall visto desde los jardines del Capitolio. Al fondo, el Washington Memorial.

En las calles paralelas al National Mall, tanto hacia el norte como al sur, se ubican muchos edificios gubernamentales, todos con una arquitectura imponente que hace dudar de cuál es el frente del edificio. Por ejemplo, el Federal Triangle District se ubica en el triángulo formado por Constitution Avenue NW (un bloque al norte de Madison Drive NW), Pennsylvania Avenue NW y 15th Street NW  y recorriendo estas tres calles uno puede ver el Departament of Treasury o el edificio del IRS (Internal Revenue Service, el equivalente estadounidense a la Agencia Tributaria española). También en esta zona se encuentran el J. Edgar Hoover Building del FBI y los National Archives, ambos más conocidos por series y películas.

Si habéis visto la película National Treasure, con Nicholas Cage, (y si no, ¡spoiler!) recordaréis que los protagonistas “toman prestada” la Declaración de Independencia, de 1785. Pues bien, esa escena se supone que ocurre en este edificio y el documento se encuentra expuesto aquí, en una especie de mesa acristalada como las que se ven en la película. El documento está bastante dañado y no se lee muy bien ya que en su momento no tuvieron en cuenta la cantidad de viajes que iba a tener que hacer de estado en estado y en condiciones climáticas bastante adversas. Sin embargo, aprendieron y la Constitución y las primeras diez enmiendas (Bill of Rights las llaman), que también están expuestas al paquí, están bastante mejor conservadas. Y hablando de enmiendas, teniendo en cuenta lo que ha cambiado la sociedad desde 1788 y que la esclavitud, observada en el documento original ya no está permitida, parece razonable que la Constitución, que sólo tenía 7 artículos, haya sido actualizada a lo largo de los años. Y así, a base de 27 enmiendas, se ha ido modificando, ya sea añadiendo artículos o anulando otros ratificados anteriormente. Cabe destacar la Ley Seca, incluída en la Decimoctava Enmienda (1919) y anulada por la Vigesimoprimera Enmienda (1933). Y por si no habéis oído/leído suficientemente la palabra enmienda como para que os suene raro, en inglés es todavía peor, a uno se le aturulla la palabra. Digamos que durante mi visita a los National Archives me hice un lío con tanto amend de la que hablaba con mi host y acabé diciendo algo así como “So you have Amendments that amend previous Amendments that amended the Constitution?” (traducción: ¿Así que tenéis Enmiendas que enmiendan Enmiendas que enmendaban la Constitución?). En fin, mis locuras y yo.

Department of the Treasury

Me quedan aún muchos sitios por comentar: la Casa Blanca, los monumentos en memoria de los presidentes Washington, Lincoln y Jefferson, de los veteranos de guerra, y el Smithsonian dedicado al aire y al espacio. Pero eso y mucho más, ¡en el próximo capítulo!

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2 thoughts on “Viaje a Washington, D. C. – Parte 1

  1. Pingback: Viaje a Washington, D. C. – Parte 2 | kuskitkd

  2. Pingback: Viaje a Washington, D. C. – Parte 3 | kuskitkd

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